El cocinero de un restaurante de la ciudad suiza de Winterthour ha tenido que dar marcha atrás en su intención de emplear leche materna para algunos de sus platos después de causar esta semana polémica en Suiza tras pedir a las madres que se la vendieran.
Hans Locher, dueño del restaurante "Storchen", y quien se declaró convencido de las bondades y buen gusto de la leche materna, que redescubrió recientemente tras el nacimiento de su hija, había dicho que le gustaría utilizarla para preparar algunas de sus especialidades.
"Todos nos hemos alimentado de la leche materna cuando éramos bebés. Entonces, por que no tomarla también de adultos?", declaró Locher a la prensa local.
Y para conseguir el ingrediente, nada mejor que apelar a las madres a vender su precioso líquido.
Así, el cocinero anunció a través de la agencia suiza ATS que ofrecía pagar 6,50 francos suizos (unos 4 euros) por cuatro decilitros de leche.
"La identidad de las madres quedará en el anonimato", aseguró Locher.
Para el cocinero, la leche materna es más suave y con más grasa que la leche de vaca, por lo que es excelente para elaborar sopas o guisos de ternera.
Antes de que ninguna mujer ofreciera vender su leche, la polémica ya estaba servida.
"Tomar la leche de una desconocida sería psicológicamente indigesto. Si fuera la de mi mujer, sí", afirmaba un joven de 26 años, Jerome, en uno de los foros creados por los medios suizos en Internet para comentar sobre el asunto.
Para Amandine, una mujer de 28 años, "venderla o consumirla es chocante. Esa leche es para los niños, y es algo íntimo".
Otra encuestada, Nadia, de 36 años, decía estar en contra de ese aspecto comercial, pero asegura que daría su leche a un niño que la necesitara.
Pero también hay partidarios del experimento. Angelo, de 36 años, afirma "¿por qué no?. Es algo original y esa leche es nutritiva, pero a condición de que se respete la higiene".
Precisamente el aspecto sanitario es el que preocupa a las autoridades alimentarias del cantón de Zúrich, que ayer le amenazaron con denunciarle si llevaba a la práctica su idea.
"La legislación no considera a los humanos como productores de leche. No están en la lista de las especies autorizadas a darla, como las vacas o las ovejas, aunque tampoco están entre las especies prohibidas, como los monos", explicó Rolf Etter, del laboratorio de control alimentario de Zúrich.
Pero a pesar de ese vacío legal, los responsables sanitarios han concluido que la utilización de leche materna en un restaurante hubiera constituido un delito.
Actualizado (Miércoles, 28 de Abril de 2010 00:07)


