
El cocinero marbellí, profeta en su tierra, se suma a la galería de ilustres del Bulevar de la Fama de Puerto Banús.
Estrella a estrella, ya sea Michelín, ya sea sumando a su vitrina de galardones distintivos en forma de astro, el cocinero Dani García (Marbella, 1975) va camino de hacerse con su propia constelación. Con un currículum de premios y distinciones que daría para rellenar un libro, el joven chef recibió ayer un nuevo homenaje, esta vez con el regusto especial que da sentirse profeta en su propia tierra. «Si uno quiere recibir premios es de su gente y donde quiere sentirse querido es en su tierra», confesó desde el atril, poco antes de descubrir la placa con su nombre que ya brilla en el Bulevar de la Fama de Puerto Banús.
Casualidades de la vida, al igual que el distintivo más codiciado por los maestros de los fogones, Dani García descubrió ayer otra estrella, la segunda. La primera, la que otorga la Guía Michelín, la logró el año pasado por su buen hacer en la cocina al frente del restaurante Calima, del hotel Gran Meliá Don Pepe de Marbella, al igual que años antes con el restaurante Tragabuches de Ronda. «Me siento un privilegiado por haber vuelto a mi tierra y con ganas de hacer aquí todo lo que había hecho anteriormente fuera», comentó sobre los tres años que lleva capitaneando Calima, que define como un establecimiento «más popular y tradicional de lo que parece a simple vista» pese a sus innovaciones con recetas de siempre.
Codo con codo
Era cuestión de tiempo que su nombre estuviera codo con codo junto al de personalidades como Julio Iglesias, Mario Vargas Llosa, Manolo Santana o Montserrat Caballé, todos inquilinos con sus respectivas estrellas en el bulevar con más famosos por metros cuadrado de España. «Queríamos romper con el tópico de que nadie es profeta en su tierra», explicó Miguel Gómez, presidente del Centro de Iniciativas Turísticas (CIT) Marbella, que junto con el Ayuntamiento y con la Asociación Profesional Española de Informadores de Radio y Televisión (APEI-PRTV) eligen a los inquilinos de esta galería de astros.
Nadie escatimó en elogios a su talento. Unos y otros destacaron durante el homenaje el «magnetismo» de sus creaciones culinarias y la reacción de los críticos gastronómicos, «que se rinden a sus pies», tal y como destacó el presidente del CIT. Pese a esta lluvia de halagos, Dani García conserva la frescura y la humildad de sus inicios, cuando probó suerte a la sombra de Martín Berasategui tras su paso por la Escuela de Hostelería de Málaga La Cónsula, donde comenzó sus estudios con sólo 18 años.
Su declaración de intenciones a pie de homenaje, donde estuvo acompañado por los suyos, habla por sí sola: «Mi ilusión era volver a mi casa con mi familia, pero sé que hay que esperar el momento y eso no fue posible hasta que contactaron conmigo los de Sol Meliá». Ahora recoge los frutos, él y la Costa del Sol, de una decisión que ha colocado a Marbella en primera fila gastronómica.
Casualidades de la vida, al igual que el distintivo más codiciado por los maestros de los fogones, Dani García descubrió ayer otra estrella, la segunda. La primera, la que otorga la Guía Michelín, la logró el año pasado por su buen hacer en la cocina al frente del restaurante Calima, del hotel Gran Meliá Don Pepe de Marbella, al igual que años antes con el restaurante Tragabuches de Ronda. «Me siento un privilegiado por haber vuelto a mi tierra y con ganas de hacer aquí todo lo que había hecho anteriormente fuera», comentó sobre los tres años que lleva capitaneando Calima, que define como un establecimiento «más popular y tradicional de lo que parece a simple vista» pese a sus innovaciones con recetas de siempre.
Codo con codo
Era cuestión de tiempo que su nombre estuviera codo con codo junto al de personalidades como Julio Iglesias, Mario Vargas Llosa, Manolo Santana o Montserrat Caballé, todos inquilinos con sus respectivas estrellas en el bulevar con más famosos por metros cuadrado de España. «Queríamos romper con el tópico de que nadie es profeta en su tierra», explicó Miguel Gómez, presidente del Centro de Iniciativas Turísticas (CIT) Marbella, que junto con el Ayuntamiento y con la Asociación Profesional Española de Informadores de Radio y Televisión (APEI-PRTV) eligen a los inquilinos de esta galería de astros.
Nadie escatimó en elogios a su talento. Unos y otros destacaron durante el homenaje el «magnetismo» de sus creaciones culinarias y la reacción de los críticos gastronómicos, «que se rinden a sus pies», tal y como destacó el presidente del CIT. Pese a esta lluvia de halagos, Dani García conserva la frescura y la humildad de sus inicios, cuando probó suerte a la sombra de Martín Berasategui tras su paso por la Escuela de Hostelería de Málaga La Cónsula, donde comenzó sus estudios con sólo 18 años.
Su declaración de intenciones a pie de homenaje, donde estuvo acompañado por los suyos, habla por sí sola: «Mi ilusión era volver a mi casa con mi familia, pero sé que hay que esperar el momento y eso no fue posible hasta que contactaron conmigo los de Sol Meliá». Ahora recoge los frutos, él y la Costa del Sol, de una decisión que ha colocado a Marbella en primera fila gastronómica.
Actualizado (Miércoles, 28 de Abril de 2010 00:19)


