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La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) denunció ayer que el análisis de 49 productos elaborados (bollería industrial, galletas, aperitivos, salsas ...) ha puesto de relieve que más de la mitad contiene «grasas poco saludables». Por este motivo, la OCU ha reclamado a los fabricantes «más cuidado» con las grasas empleadas y a la Administración una normativa más estricta.

El estudio de la OCU se ha centrado en el tipo y cantidad de grasa que llevaban 49 productos elaborados, como bollería y repostería, galletas, pan, salsas y patatas fritas. El resultado es «llamativo y preocupante», según esta organización, toda vez que muestra que el 52% de los alimentos analizados contiene grasas poco saludables y sólo el 20% de los 49 productos informa en su etiqueta del tipo de grasa que contiene.

La OCU denuncia que la legislación «permisiva y anticuada» vigente en la actualidad permite a los fabricantes utilizar en los alimentos cualquier tipo de grasa que sea comestible; es más, «esta legislación no les obliga a mencionar en la etiqueta de que grasa se trata». Por ello, aduce la OCU, los fabricantes pueden utilizar la mención «aceites vegetales», en la que cabe «desde el aceite de oliva hasta el de coco».

Dentro de los productos analizados por la OCU, cuyos resultados íntegros se publicarán en su revista del mes de junio, destaca la cantidad de grasa detectada en las patatas fritas, que asciende a un 34% de media. Subraya que, si bien las patatas fritas no son un alimento que se consuma a diario, cuando se hace, se consumen grandes raciones.


Pero es que, según el estudio, los aperitivos y la bollería no se quedan atrás, ya que el contenido de grasa medio es de un 24%. La OCU recuerda que este tipo de grasas aumentan los niveles de colesterol LDL en sangre y contribuyen a la aparición de arteriosclerosis. Así, califica de «lamentable» el caso de unas galletas que llevan un 94% de este tipo de grasa.

Cuidar la calidad

Ante esta situación, la OCU reclama a los fabricantes que cuiden más la calidad de las grasas que utilizan en todos sus productos, «sobre todo en alimentos de consumo habitual, como las galletas». Al tiempo, demanda a la Administración que «modernice» una legislación que permite utilizar cualquier tipo de grasa comestible y que sea obligatorio declarar qué grasa lleva cada producto por dos motivos: el primero, porque el consumidor tiene derecho a esta información y, el segundo, porque «si se produjera otra alerta sanitaria, no sería posible identificar los productos que contienen un determinado ingrediente».

Precisamente el pasado viernes, el Consejo de Ministros dio su visto bueno a la elaboración de una Ley de Seguridad Alimentaria, inscrita en la estrategia 2008-2012 donde se contempla una mejora de los controles de seguridad, calidad, etiquetado e información de los alimentos. La estrategia incluye una disminución de la concentración de las grasas 'trans', por su efecto perjudicial para la salud.


Actualizado (Miércoles, 28 de Abril de 2010 00:27)
 

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